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De tabús y otros placeres

Creo completamente que uno de los principales problemas de la humanidad es el miedo a nombrar las cosas por su nombre. No sé si miedo sea la palabra correcta para lo que estoy diciendo, pero nos queda claro que hay varias cosas y temas de los que no se puede hablar, o de los que sí se puede, pero sólo a medias.

La sexualidad, por ejemplo, es uno de los temas más difíciles de tratar; hablar sobre dicho tema siempre implica verdades a medias. Te hablan sobre la menstruación, pero sólo te dicen que el sangrado es una vez al mes y que nadie debería enterarse cuando la tienes, es de damas ser discreta.  No te dicen que el ciclo menstrual provoca diferentes síntomas y cambios hormonales durante los 28 días, no sólo durante el sangrado.

Hablar sobre encuentros sexuales es todavía más difícil; sólo te dicen que tu primer encuentro debe ser, evidentemente, heterosexal, por penetración vaginal, en la noche de bodas y sólo con fines reproductivos. Las relaciones sexuales existen únicamente con la intención de complacer al otro. Esto último es horrible, se nos educó para existir y sentir para otros, nunca para nosotras mismas, por ello, más que el sexo, la menstruación o el abuso sexual, lo que más se prohíbe nombrar es el placer femenino.

Para contribuir a la importancia de nombrarnos, este mes Las Sin Sostén queremos invitarlas a compartir con nosotras sus poemas, dibujos, fotografías, ensayos, cuentos o cualquier trabajo relacionado con la sexualidad.

Para reivindicar nuestro derecho al placer y, también, al conocimiento de nuestro cuerpo.

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Abolición o barbarie

Consideraciones en torno a la prostitución

La prostitución es un tema tabú en cualquier sociedad, y, sin embargo, es como dicen muchos “el oficio más antiguo del mundo”. Existe en todas las civilizaciones de las que se tiene registro, desde Babilonia hasta nuestros días, es decir, en todas las sociedades con valores patriarcales de la historia. En algunas civilizaciones, como la griega, la prostitución era ejercida tanto por mujeres como por hombres, incluso tenía connotaciones religiosas, pero conforme ha pasado el tiempo se ha convertido en un trabajo que ejemplifica la cosificación y la opresión masculina sobre los cuerpos femeninos.

¿Por qué se habla de prostitución y explotación sexual?

Regularmente se mencionan frases que justifican este oficio diciendo que las mujeres que se dedican a él lo hacen por decisión propia, esta sentencia es equivocada, primero, porque la desigualdad social es la que empuja a las trabajadoras sexuales a desempeñarse en ese ramo. Segundo, porque las estadísticas indican que “en México hay 500 mil personas que son explotadas en la prostitución, el 90 por ciento son mujeres y niñas. El 80 por ciento de ellas no nació en la ciudad de México y fueron trasladadas de algún lugar del interior del país para ser prostituidas”, según la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina.[1]

La cifra anterior nos indica que la prostitución es todo, menos libre. También nos señala la enorme diferencia existente entre el índice de víctimas de explotación sexual de sexo femenino y masculino, dicha diferencia es la primera evidencia del problema de género existente en este medio. La CATWLAC (por sus siglas en inglés), también señala que el 75% de las prostitutas comenzó a trabajar en una edad que oscila entre los 11 y los 13 años, edad a la que resulta difícil creer que se hayan dejado llevar por una decisión propia.

La explotación sexual está íntimamente relacionada con la trata de personas, pues uno de los principales objetivos de ésta tiene que ver con una feminización de este delito, pues la mayoría de las víctimas corresponden a la población femenina, y la población trans, dejando en último lugar a la población masculina. Como secuela queda la violencia,

Un 82% había sido agredida durante el ejercicio de su profesión; el 88% sufrió amenazas físicas, y hasta un 68% había sido violada. Al miedo diario al que se enfrentan las mujeres que viven del sexo, debido a los malos tratos y vejaciones que pueden sufrir, se suman los fantasmas del pasado: un 57% de las participantes reconoció haber sufrido abusos sexuales durante la infancia.[2]

La cosificación del cuerpo femenino y los privilegios masculinos otorgados por el patriarcado fomentan la prostitución más que ninguna otra cosa, pues ellos se sienten con la total libertad de acudir a prostíbulos, elegir una mujer – o niña –, pagar por sus servicios, obtener placer y volver a su vida como si nada. La mujer, reparte el dinero recibido, se prepara para recibir a otro cliente, sufriendo estrés postraumático (como el 50% de las prostitutas), y es víctima de un linchamiento de una sociedad que la culpa por dedicarse a ello, pero que libera de todo pecado a quien la utiliza y a quien la explota.

El punto en el que coinciden se hermanan conceptos como patriarcado y capitalismo se encuentra en todos los trabajos y medios que implican violencia, pero se siguen perpetuando porque representan privilegios para la población masculina y que, a la vez, significan la obtención de recursos económicos. Por ello siguen existiendo tanto la prostitución como la pornografía, ambas representan violencia, pero las leyes no se esfuerzan por erradicarlas ni porque representan una industria con grandes ganancias y, además es consumida por quienes tienen influencia en las decisiones políticas.

El capitalismo nos ha dividido convirtiéndonos a unos en brazos para el trabajo y a otros en objetos. Los objetos son las mujeres, que pueden usarse y desecharse como si nada, como los platos de unicel una vez que termina la fiesta. El patriarcado se sostiene mediante el modelo económico capitalista, porque éste contribuye a mantener la existencia de la dominación femenina. Así sólo podemos ser las que paren a quienes servirán como máquinas de trabajo o los objetos que utilicen para obtener placer, sin importar qué sentimos nosotras.

El feminismo debe seguir apostando por la abolición – no legalización, no regularización – de la prostitución y la pornografía, pero también debe ser anticapitalista, pues tenemos que tumbar ambos sistemas para conseguir una liberación total y completa.

Referencias

Haz clic para acceder a trata.pdf

https://www.nytimes.com/es/2016/05/21/opresion-o-profesion-deberia-ser-delito-la-prostitucion


[1] http://tallersec-chantal.blogspot.com/2010/11/algunas-notas-estadisticas-y-sorpresas.html

[2] https://www.elmundo.es/salud/310/24N0120.html

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Fantasear con vidas tras la vida

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«Corre y se va corriendo con El farol de los enamorados, La luna. No me extrañes corazón que regreso en el camión, El corazón. La muerte tilica y flaca»… La muerte, la conocí durante una fiesta en mi infancia, entre imágenes de amor, su rostro alegre me pareció bello. Nunca entendí el miedo o la solemnidad al pronunciar su nombre, siempre la consideré un ente amigable, alguien que apaga los sentidos, liberando los cuerpos de frío y oscuridad para convertirlos en eso, frío y oscuridad. Han pasado algunos años desde que pensé en entregármele, cada mañana espero no ver la luz tras la cortina, ni escuchar el baile de los árboles, ni sentir las sábanas sofocando mi piel… deseos que son sólo pensamientos, con suerte, temas de escritura.

Qué agradable que la introducción del Mes de la Muerte le tocara a la única que gusta de perfumarse con cempasúchil, hacerse cobijas de papel picado y alimentarse de platillos fríos. Me complace invitarlos a postergar su fallecimiento hablando del de otros, a olvidar la propina de Caronte, a no encontrar su xoloitzcuintle, ni acercarse a ningún cuerpo de agua. Este mes, hablemos de la muerte, fantaseemos con vidas tras la vida, soñemos que no somos seres obsoletos y enamorémonos del final.

Les desean felices días del retorno

Las Sin Sostén.

Hot Sale

Son las 4 a.m., Rina Yang se levanta a calentar el agua del té, hoy la acompañará con una tostada de arroz que dejó su compañera de cuarto la noche anterior. Despertó especialmente cansada esta mañana; pero su optimismo no decae, hoy cumple dos meses en el turno extra y ha completado 500,000 takas, un poco más de 5,000 dólares, lo suficiente para llegar a Europa. Una red de migrantes ha ideado una nueva ruta segura entre Bangladesh y Grecia, estando allí espera conseguir 2,000 euros, que le permitan llegar hasta Italia, donde la espera su prima con un buen trabajo. 

En la madrugada, por las escarpadas calles de Dhaka transitan camiones, coches, motos, con cientos de mujeres que se dirigen a las fábricas textiles. Rina toma una de esas rutas de lunes a sábado, su diminuto cuerpo se acomoda siempre en una esquina del vehículo, en el que, por lo general, la acompañan otras 30 o 40 mujeres.

Debido al hacinamiento en el que viajan no puede ver los rostros de sus compañeras, por ello se distrae mirando sus manos e imaginando la vida que hay detrás de ellas. La textura de la piel, el color de las uñas y la forma de los dedos le permiten saber la edad y el oficio que desempeñan. Los anulares enroscados son de mujeres maduras, tal vez más de 30 años, quienes, con pesadas tijeras de mangos metálicos, dan forma a los diseños de temporada. Las jóvenes, como Rina, siempre llevan sus uñas con los colores de moda, este mes fue el mostaza eléctrico de los estrechos tops que causaron furor en el Corte Inglés. 

“Dentro de un mes llegará el verano y en las playas del Mediterráneo se impondrá el estampado de cebra”, les dice el capataz tan pronto entran al edificio. Sin duda es una muy buena noticia para Rina, que por fin dejará la pesada máquina de estampar, que consume toda su fuerza y le exige una concentración que su alimentación no le facilita. Por el contrario, le agrada la idea de dibujar con el aerógrafo las irregulares líneas negras de la nueva tendencia, al tiempo que miles de moléculas de olor disponen su imaginación para seguir divagando con la nueva vida que espera conseguir en Europa. 

La diminuta falda marfil con la que debe iniciar le hace recordar la primera postal que recibió de su prima. En ella, una pareja muy rubia observa un cilíndrico edificio inclinado, durante un colorido atardecer. En su mente ella borra a los protagonistas de la escena y se ubica en su lugar recorriendo las calles de una ciudad que imagina limpia, iluminada, de calles amplias y con muy poca gente. Todo lo contrario de lo que día a día ve de regreso a su casa por las oscuras y tumultuosas calles de Dhaka. 

Ya son las tres de la tarde y ninguna ha logrado avanzar lo suficiente, la supervisora de piso ordena que no se retiren de sus lugares de trabajo y les permite sacar sus almuerzos para que se alimenten, mientras continúan la producción. Con el fin de asegurar que ninguna abandone el lugar, la supervisora sigue el consejo del capataz, cuando sale le pone un enorme candado a la puerta, ya que, según él, ellas no tendrán más opción que continuar. Rina y sus compañeras siempre protestan cuando esto sucede, pero su escaramuza dura apenas unos minutos y pronto todas están nuevamente en su labor.   

Rina saca de su mochila una taza con arroz con sal que llevó para pasar la tarde, rápido engulle tres cucharadas para tomar fuerza y continuar pintando, imaginando, viajando por las cálidas ilustraciones de sus postales. Mientras las grises ruinas de un gran estadio llegan a su mente, observa que una corriente de humo entra por la pequeña rendija al final de la puerta. Al principio no da crédito a lo que está sucediendo, es consciente de que los fuertes olores de los tintes con los que trabaja inducen su imaginación a salirse de la realidad. Pero muy pronto, la cantidad de humo que ha entrado a su piso nubla su visión y sólo escucha los gritos de sus compañeras, que claman para que alguien llegue a sacarlas del lugar.

El ruido de la tos, el llanto de sus compañeras, los gritos de auxilio y las plegarias hacen todo aún más confuso. De repente, la puerta se cae y, al otro lado, Rina observa cómo una gran llamarada entra a gran velocidad, arrasando con las montañas de tela dispersas por todo el lugar…

-Érika Castañeda Sánchez

Los movimientos del núcleo interior

Eréndira se posó frente a mí, nos miramos y sonreímos, cerré los ojos y comencé a  acercarme para besarla, sentí un soplido en mi rostro y al abrirlos de nuevo, se había  desvanecido, dejando tras de sí un sonido débil, como el que hacía su nariz cuando tenía frío y buscaba calentarse. Quise gritar, aventarme en esa bruma, que era ella y que duró dos segundos suspendida, pero sabía por qué lo había hecho: para que yo pudiera huir.

Soy Irma, del elemento tierra. Trabajo en las minas con coordenadas planetarias  21°01′08″N 101°15′46″O. Toda mi vida he vivido aquí en esta ciudad subterránea y no me  gustaría moverme; aquí están mis hermanas, mis madres, mis amigas, aquí también me he  enamorado de otras terrestres, como nos llamamos. Aunque entre nosotras también hay  tipos, están las que viven arriba: las que mantienen la organización agrícola, forestal y sus  divisiones, y las que cuidan el nacimiento y crecimiento de las montañas, volcanes y otras  formas de relieve.  

Cada elemento tiene su función en la dinámica planetaria, trabajamos en conjunto  todo el tiempo. Por ejemplo, aquí abajo creamos túneles por los que facilitamos el paso del  fuego o de aguas subterráneas hacia la superficie; abrimos agujeros por donde los geiseres  se liberan y otros que permiten el tránsito del aire del núcleo interior hacia afuera y  viceversa. Por esto último fungimos como medio de comunicación entre las aéreas internas  y externas, pero tenemos casi prohibido entrar en sus terrenos. 

Aunque hay días y momentos de descanso forzoso en los que se te exhorta a no  hacer nada, esto no te invita a que puedas pasar de un área elemental a otra tan fácilmente,  y no sólo porque podrías entorpecer el trabajo ahí, sino porque no sobrevivirías mucho  tiempo. Cada uno tiene su propia atmósfera, y entre nosotras tenemos anatomías muy  distintas. Las terrestres nos mantenemos vivas por el contacto constante con la tierra que  nos da la energía esencial para el funcionamiento de todo nuestro cuerpo, podemos estar un tiempo relativo lejos, pero después de un rato necesitaremos volver a la tierra.  

Eréndira me explicó que ellas tienen un sistema llamado “respiración por oxígeno”, pero que algunas aéreas han desarrollado también “por ozono”. Depende de qué tipo de  aérea seas, será el tipo de respiración que desarrolles mejor, aunque si decidieras visitar  las otras zonas, tendrías que estar unos cuantos días adaptándote al contexto. Nosotras, las terrestres, también debemos adaptarnos al tipo de tierra cuando visitamos otros  espacios, cuando yo subí una vez a las minas de las coordenadas 28°48′51″N 106°26′22″O a ver a mi tía Teresa, sólo tuve que estar acostada varios días en el suelo. No  fue muy agradable porque también debí acostumbrarme al calor.  

Mi mina no está muy lejos de mi casa, tengo que subir hacia una meseta por uno de  los caminos empinados y llenos de piedras, y luego atravesar el jardín de lámparas  horizontales que a esa hora de la tarde se preparan para irse a dormir: aunque las ciudades  subterráneas están iluminadas siempre, las lámparas descansan, como nosotras, durante  la noche, y alumbran más intensamente durante el día. Parece que referirse al día y la  noche como momentos distintos es inútil, en un lugar donde siempre hay oscuridad e  iluminaciones dependientes de las lámparas y focos (y a veces de su estado de humor),  nos apegamos a cómo miden el tiempo en el exterior. Dicen que las luces que se vinieron  a vivir a las ciudades subterráneas evolucionaron imitando la incandescencia del sol y la  sutileza de la luna.  

Un día, mientras pasaba por el puente que cruza de este jardín hacia el inicio de mi  colonia, me encontré un orificio por el que casi me caigo. Me pareció raro no porque  existiera, sino por su profundidad y porque, generalmente, las encargadas del espacio  público de esta ciudad no dejan que estas cosas ocurran: no necesitas un gran equipo de  trabajo, nosotras manipulamos la tierra. Me quedé observando el orificio e intentando  analizar su estructura para poder taparlo, una vez entendido, puse manos a la obra. Quedé  satisfecha con mi trabajo de mantenimiento. Cuando estaba por irme, escuché y sentí que  la tierra, que acababa de poner, se movía y, al voltear a verla, observé cómo comenzaba a  hacer un remolino, luego un agujero con forma cónica que no parecía tener fondo. Me  hinqué para observar más de cerca lo que ocurría y estuve en esa misma posición, aun  cuando la tierra ya había terminado de moverse.  

Pasaron unos minutos hasta que volvió a suceder algo, un hilito de aire salió y me  enfrió el rostro, jamás había sentido tanta frescura, mi piel reseca la absorbió rápidamente  y sentí una especie de alivio. Tal vez es esto a lo que se refieren las acuáticas con  “humectar”. Cerré los ojos. Cuando los volví a abrir, tenía ante mí la cara casi transparente  de una aérea, era Eréndira. Nos quedamos viendo en silencio, ella tenía una mirada  expectante y yo, creo que sólo tenía los ojos bien abiertos y procuraba no cerrarlos, como  si al hacerlo me fuera a perder de un cachito de la oportunidad de verla y, con ello, de su  cara, que desde ese momento me pareció hermosa.  

A las terrestres usualmente nos gustan las mujeres como nosotras mismas: piel  seca y morena, narices achatadas, ojos y bocas grandes, como soy yo; su piel era casi  intangible, traslúcida, sus ojos, boca y nariz muy delgados, sus cabellos flotaban en el aire; 

y nosotras solemos traer el cabello recogido en una trenza o muy corto. No sé cómo  explicarlo, pero me gustó. Sentí otro soplo, que esta vez no supe de dónde salió, del pecho  hacia el final de mi cabeza. Me puse más tensa de lo que normalmente es mi cuerpo  terrestre, y al mismo tiempo me sentí aturdida, tanto que no me percaté de que la tierra  había cambiado físicamente y ahora, en vez de ser como un barro compacto, se había  vuelto una arena sin anclaje y comenzaba a sumergirme en ella. Me di cuenta qué pasaba  hasta que vi cómo sus ojos, que no había dejado de ver, ni ella los míos, ahora miraban  hacia abajo.  

Al descubrirme descendiendo, intenté volver a enderezarme, pero mis rodillas y mis  manos sólo parecían anclarse más. Eréndira se alarmó y comenzó a crear remolinos que  me levantaron, no sé por qué mis habilidades con la tierra no funcionaron, me quedé como  paralizada. Hasta que sentí cómo me elevaba hacia afuera de la arena, es que comprendí  lo que estaba sucediendo. Una aérea y una terrestre encontradas.  

—Hola, terrestre —dijo. —Me llamo Eréndira, soy una aérea del núcleo interior. ¿Cómo te  llamas?, ¿puedo tocar tu piel? —Sólo me quedé mirándola y, sin esperar respuesta, resbaló  su dedo índice por mi mejilla, observando atenta cada uno de sus propios movimientos,  sentí un aturdimiento que no había experimentado antes. 

—Oh, discúlpame. No esperé a que contestaras, es que eres muy bonita. Nunca había visto  tan de cerca a alguien como tú, sólo en ilustraciones —dijo, y apartó su mano. Me sonrojé,  no me di cuenta que tenía la boca ligeramente abierta hasta que logré articular una palabra. —Soy Irma —y me sonrojé más. —Yo tampoco conocía a tu gente de cerca. Ahora que me  tocaste, te sentí como un soplo.  

—Bueno, es porque soy muy ligera. Eso me permite volar, ¿sabes? Y hacer cosas como  estas —En ese momento toda ella se volvió una ráfaga de aire que envolvió mi cuerpo.  Entonces sentí la humectación de la primera vez, cuando recién me había asomado al  orificio, pero en todo el cuerpo. Tal vez así se siente respirar. 

Después de eso, salió disparada hacia las lámparas que la alumbraron asustadas, y todo  su cuerpo se encendió. Quiso tocarlas, pero tan pronto como ella se acercó, corrieron a  esconderse una detrás de otra. Son muy caprichosas. Eréndira les sonrió y sin abandonar  su figura de ráfaga, acudió a mi lado, que seguía sin entender bien qué sucedía.

—¿Cómo llegaste aquí? No tenemos permitido estar en otro elemento —pregunté en voz  baja. 

—Ah, ya lo sé —suspiró. —Desde niña me han hablado del otro lado del núcleo, de lo que  puede o no haber, sólo intercambiando ilustraciones. Nosotras nos mantenemos inmóviles  en el corazón de la madre, como dice la poeta Jimena Jurado, y sin salir a comprobarlo.  Unas cuantas lo han hecho, vuelven con noticias, escriben poemas, obras de teatro, pintan,  graban, componen canciones, pero no a todas se nos permite observarlo para seguir  creando. No podía mantenerme un momento más en ese hueco gigante, quería sentir cómo  es al exterior del núcleo, y aquí estoy, fuera, por primera vez, frente a ti.  

—Alguna vez también tuve curiosidad, pero no la he seguido, tal vez porque toda la vitalidad  que necesito está aquí en la tierra. 

—Ahora que me conoces, ¿te gustaría saber cómo es? —al decir esto, giró a mi alrededor  y luego se elevó. La seguí con la mirada, intentaba descifrar cómo era. Me quedó claro  desde entonces que no sería posible. Recorrió el parque, se elevó más. De pronto tuve miedo de que la descubrieran. —¡Eréndira! —la llamé. Vino rápido a mi encuentro. —¿Sí? —estaba demasiado cerca de mi rostro y de nuevo me aturdí al sentir su respiración  de oxígeno.  

—Recuerda que, aunque lograras entrar aquí, no podemos visitar otros elementos — Frunció el ceño e hizo una mueca con la boca. 

—Mmm, ¿qué tienes que hacer ahora?  

—Voy a mi casa, no está muy lejos de aquí. Mañana es mi día de descanso y quiero  comenzar desde ahora a hacerlo. 

—¿Entonces no tienes nada qué hacer? —me rodeó. 

—N… no —titubeé.  

—Perfecto —sonrió. Hizo una inhalación profunda, me tomó de la muñeca y me jaló hacia  el interior de la tierra a gran velocidad. 

Cerré los ojos y no pude evitar gritar, aunque mi grito parecía ahogarse entre el barro. De  repente, silencio, y una sensación de no estar en ninguna parte, pero estábamos en el  núcleo interior. Nos encontrábamos en el límite entre el elemento tierra y el aire. Una vez  ahí, y debido a mi peso, comenzamos a caer con mayor velocidad, se posó frente a mí, me  tomó ambas manos y sentí su exhalación profunda en mi rostro. De pronto estaba envuelta  en una especie de cápsula de aire y podía flotar como ella. 

—¡No puedo creer que me trajeras aquí! ¡Yo sólo quería tapar ese maldito orificio! —le grité, ella se rio. 

—Toma, no te enojes —amarró un gran pedazo de roca alargada a mi brazo. —He leído  que ustedes obtienen su vitalidad de la tierra. 

—Gracias, pero no hará falta porque me llevarás de regreso de inmediato.  —Claro, pero antes, ¿no quieres ver cómo es? Digo, ya te traje hasta acá. ¿Vas a  desaprovechar la oportunidad? 

—Eréndira, estoy asustada —y me di cuenta que estaba temblando. —¡Qué frío hace aquí! —No te alejes de mí, así entrarás en calor. Prometo siempre llevarte de vuelta. 

La dejé tomarme de la mano y flotamos hacia el interior. Al poco, se presentó ante mí una  de las enigmáticas y harto poetizadas ciudades flotantes del elemento aire del interior.  Observé cómo unos asteroides giraban alrededor de ella, conforme nos acercábamos más  me di cuenta que eran aéreas, tomadas de la mano, y algunas aves, todas dando vueltas  alrededor y en varias direcciones. Ellas son quienes mantienen la ciudad en movimiento y  flotando. Eréndira me dijo después que algo similar hacen para mover el resto del planeta:  las aéreas del núcleo lo mantienen suspendido en el espacio. Nunca pude verlas de cerca. 

Me quedé paralizada ante la belleza del lugar. No hacía falta que Eréndira me  preguntara si alguna vez había visto algo así, era obvio que no. Todo era oscuro, como el  mío, pero parecía como si hubiera un montón de estrellas permanentemente titilando.  Parece que esta iluminación, y por ende la concepción del paso del día a la noche, es similar  a la que tenemos en las tierras subterráneas. Pero, evidentemente, son otra especie de  lámparas y focos, son más animados y menos tímidos que en mi elemento.  

Escuché un profundo suspiro de ella. Entonces volví en mí y la volteé a ver, me miró  también. Nos quedamos así por un momento. Luego, me sonrió. 

—¿Qué te parece, Irma?  

—Gracias por traerme a la fuerza. No me hubiera perdonado saber que me perdí de algo  así —Le sonreí, yo creo que era la primera vez que lo hacía desde nuestro encuentro. Ella  esbozó la sonrisa más grande que le vi en todo ese pequeño viaje, también la más hermosa,  y su traslucidez se volvió un poco rosada, algo similar a como se ve marte desde nuestro  planeta.

Me regresó a la superficie. Cuando estábamos de vuelta en el parque, le pedí algo que no  había hecho antes y no volví a hacer después con otra elementa: le hice prometer que  volvería. 

—Yo tampoco comprendo qué sucedió, Irma —respondió. —Quiero volverte a ver y  averiguarlo. 

A mí me quedó claro desde entonces que no sería posible comprendernos. Pero fuimos  persistentes, y volvió siempre. Conocí su elemento desde la lejanía. Cuando iba, cuidábamos que nadie me descubriera, hasta que ya no pudimos más. Mientras tanto, en  su ciudad flotante conocí los papalotes, son animales voladores, cada quien tiene el propio  desde que nace: el primero que pase cerca de su lugar de nacimiento, y si no tiene aérea,  la acompañará toda su vida. A la suya la llamó Linda, no tiene un significado tan profundo  como esperé. Nunca la conocí, se resistió. 

También conocí la flora, casi toda era rosa en diferentes tonalidades. Un día me  llevó al jardín botánico flotante no. 0994. Llevábamos un año calendárico viéndonos casi  todos nuestros días de descanso, que procurábamos coordinar, y quiso darme una  sorpresa. Fuimos en un horario donde no hubiera más aéreas cerca. Nos elevamos. Las  flores del núcleo interior bailan a escondidas por las noches y hacen figuras, como me han  dicho que las acuáticas realizan algo llamado “nado sincronizado”. Me dijo Eréndira, quien  las había visto antes a escondidas, que le parecía como si sonara el “Vals de las flores” del  Cascanueces en una frecuencia que nosotras no podíamos percibir, sólo ellas. Las  estábamos observando detrás de un palo de rosa cuando sentí una mirada. Me asusté,  retrocedí un paso y me tropecé con una rama gigante.  

—¿Quién anda ahí? Saben que no pueden estar en el jardín a estas hor… ¡Una terrestre!  —gritó una aérea que vigilaba el lugar al verme. Un miedo atroz recorrió mi cuerpo.  Entonces salió Eréndira y se puso frente a mí.  

—Viene conmigo —dijo con una seriedad que no le había escuchado, siempre estaba tan  alegre, la desconocí por un momento. 

—No puede estar aquí, Eréndira. ¿Cómo entró? Para empezar… Las terrestres no pueden  llegar aquí a menos que una aérea las traiga —la miró amenazadora, pero Eréndira no se  doblegó. 

En un segundo me tomó del brazo y salimos disparadas rumbo al límite entre la tierra y el  aire. No se detuvo ni un minuto, ambas sabíamos que las aéreas vigilantes nos seguían y  no se detendrían en castigar ninguna desobediencia. Estuve a punto de resbalarme, pero  me aferré a su brazo que me sostenía, yo creo que la fuerza que me mantuvo a su lado y  evitó que me cayera fue el miedo: como si supiera lo que vendría a continuación. 

Cuando llegamos a la superficie del núcleo, ella se posó frente a mí, nos miramos y  sonreímos a pesar de la agitación, cerré los ojos, comencé a acercarme para besarla, sentí  un soplido en mi rostro y, al abrirlos de nuevo, ya se había desvanecido, dejando tras de sí  un sonido débil, como el que hacía su nariz cuando tenía frío y buscaba calentarse. Quise  gritar, aventarme en esa bruma, que era ella y que duró dos segundos suspendida, pero  sabía qué había hecho y para qué: para que yo pudiera huir. 

Me había anticipado algo así. Las aéreas pueden ser muy transgresoras, ir fuera de  lo que normalmente se acepta entre las elementas, pero no permiten que nadie penetre en  los límites de su espacio, a menos que ellas le inviten a estar ahí. Por eso casi ninguna  elementa tenía certeza de cómo era ahí en el interior; nunca me había puesto a pensar  cómo podría ser, tal vez porque hace mucho que, sobre todo las terrestres, habíamos  abandonado toda posibilidad de conocer sus ciudades secretas.  

Eréndira desapareció. Me dio toda su energía de aire para que yo pudiera salir sola  de ahí, sin su ayuda. Me prometió que siempre me llevaría de vuelta, por una vez esperaba  que no lo hiciera, porque eso significaba que faltaría a la promesa más importante: que  volvería. Nuestro amor nunca lo pude comprender, desde que la vi la primera vez dar  vueltas por el parque de las lámparas horizontales, supe que no podría hacerlo. Sólo la dejé enseñarme a respirar.

-Andrea Ortiz Morales 

SENFINA SERUM

De: Dr. Iván Vitale 

ivan.vitale@grupocosmetica3000.com 

Para: Dr. Adán Vallejo 

adan.vallejo@grupocosmetica3000.com 

Asunto: URGENTE 

Formulado en una textura en gel enriquecida con células madre, Senfina Serum ayuda a  renacer signos de juventud y desaparece los evidentes signos de cansancio. Se  recomienda el uso diario, para que todo su rostro tenga una apariencia lozana, como después de una exquisita y reparadora noche de sueño. 

Por otro lado, la línea cosmética, al ser de última generación, podrá estilizar su rostro de  manera inteligente con la ayuda de péptidos directos. Los drones cosméticos trabajarán  con el producto para aumentar sus pómulos, levantar las cejas o engrosar sus labios según  se requiera.  

Resultados: 

Los círculos oscuros, las líneas finas, las bolsas bajo los ojos y las manchas provocadas  por la exposición al sol, desaparecerán. Sus facciones serán más simétricas y atractivas, gracias a la aplicación eficiente de las células madre potencializadas. 

Beneficios de SENFINA SERUM: 

Esta textura exclusiva en gel deja el rostro con una suavidad aterciopelada al tacto. Perderá  más de diez años al cabo de treinta días. El contorno de los ojos se notará radiante, como si se hubiese inyectado vida. Su rostro será significativamente más seductor.

En una sola aplicación, el 85% de nuestras encuestadas notó un contorno de los ojos  inmediatamente más joven. 

En una semana, el 95% notó un rostro renacido. Con cinco años menos. 

En un mes, el 99% notó que su cara y ojos carecían de cansancio. ¡Habían disminuido  diez años de edad! 

*Basado en autoevaluaciones de 200 mujeres de 60 años en un estudio de 4 semanas en  la zona AAA. 

¿Qué opinas Adán? ¿No te parece que la información publicitaria para las cabinas  de realidad aumentada, que habrá por las principales zonas de la ciudad, es prodigiosa? En el punto de venta las edecanes entregarán nuestros milagros embolsados, en forma de  muestras gratuitas, y la gente podrá mirarse en un santiamén más joven. Con certeza no  podrán evitar comprar el producto. 

Por otro lado, como imagen oficial contrataremos a Nikki Safronov: la cantante  holográfica de moda. Pedí que su vestuario fuera alineado con los colores corporativos. Me  pareció chocante la voz que le han creado, porque simula aullidos tan agudos como los de una banshee que presagia la mala fortuna, pero tú y yo sabemos que atraerá la atención. Además, en este caso, los fatales augurios jamás podrían alcanzarnos porque estamos por llegar a la gloria.

En todo caso, pedí que le modularan la voz para que su canto simulara – aunque fuera un poco- humanidad, pero me respondieron que tal petición era imposible.  Los fanáticos la adoran tal y como es. Además, tiene poco más de trescientos millones de  seguidores en las redes sociales. Cada vez que hace una trasmisión en directo en  Instagram la aplicación estalla.  

Como modelo presencial, ya sabes, Mariana fue elegida. Ella tendrá un desempeño impecable, porque está muy interesada en su regreso a esa, la cajita de cristal, que es la  farándula. Sé que no desaprovechará la oportunidad. ¿Recuerdas que hace tiempo dejó el  modelaje?, bueno, en realidad no lo dejó. Ya no le hacían llamados porque había llegado a esa edad en la que su carrera profesional había terminado. Mariana cree que esta será la  manera idónea de volver a las pasarelas. Más aún, que ha rejuvenecido tanto. 

El departamento de relaciones públicas tiene pensado un evento VIP para el  lanzamiento oficial, en el Museo Virreinal de la capital, a finales de este mes. El evento será  una oda a la juventud y belleza, te lo aseguro. Mandé a instalar columnas dóricas y bustos  de grandes esculturas griegas. Las edecanes serán la viva imagen de Afrodita. El tono de  la fiesta será en blanco impoluto. Habrá salitas lounge con cámaras integradas, para que se tomen en tiempo real los sucesos más importantes y sean trasmitidos.

Ya optamos por un  servicio de catering, el del chef Augustus. Sí, el del escándalo masivo por sobredosis. Me  dijeron los expertos que hasta la publicidad extravagante sirve. El chef recomendó un menú ligero y suntuoso, con trufas blancas de Piamonte y frambuesas frescas. Aún se está  revisando todo esto, porque ya sabes cómo son algunos de los invitados. Hoy en día nadie come nada.  

Se invitará a los influencers reales y virtuales, gente del espectáculo, modelos,  políticos, gente relacionada con la cultura y las artes, dermatólogos de gran renombre,  razas de pedigree y socialité en general. Tuvimos que desembolsar bastantes recursos para que el impacto mediático sea el deseado; pero sabes bien que estos gastos no son tal,  hay que tenerlos en mente como una inversión.  

El momento que dejará caer los laureles en nuestras sienes será cuando tú y yo  presentemos Senfina Serum: la gran innovación en materia dermatológica. Por fin el mundo estará al tanto de nuestra sapiencia. Sabrán que somos dueños del futuro de la cosmética.  Nuestros nombres se escribirán por todos los rincones y formaremos parte de la historia.  Estaba pensando en hacer nuestra entrada al compás del aria Nessun dorma. ¿Será  exagerado contratar un cantante de ópera?… 

Después de los discursos, mi Mariana hará una demostración en vivo y, al final, como  ya dije, sucederá la presentación de Nikki. Después, los periodistas e invitados podrán mandar sus preguntas a la mampara virtual para que respondamos las más pertinentes.  

¿No te emociona Adán? ¡Vamos! Deja de lado tus sensiblerías absurdas. Hermano,  me preocupas porque de pronto noto que has perdido el camino. Siempre ha habido daños  colaterales cuando algún descubrimiento impactante se avecina, pero se toleran en aras  del desarrollo humano. Me extraña que hayas sacado tan buenas notas en Historia. 

Por ejemplo, observa a Mariana. Ella se ha administrado la línea dirigida a mujeres  mayores de treinta. Ahora tiene un aire más desenfadado y cuando está de perfil, sus  pómulos relucientes me miran por encima. Las arruguitas de sus ojos se han ido, ya no están los surcos que le quitaban seguridad. Sus labios me recuerdan el verano en la playa,  porque cuando los veo me provocan sed. En fin, que está magnífica, complacida. Las  canicas enmeladas de sus ojos ahora son desdeñosas y me trasmiten mensajes  encriptados. Imagínate que hasta se hizo un cambio en el cabello. Luce como cuando la  conocí, pero con fiereza aumentada. Adora el parche que incluye la marca, porque este le  avisa cuando es idóneo aplicarse la siguiente dosis de la crema. No falla. Estoy satisfecho  porque mi esposa ha disminuido las pastillas ansiolíticas. Al parecer, como te dije sólo  era cuestión de mejorar su apariencia. Son beneficios a los que no les das la trascendencia  que merecen.  

Esta parte del informe te entusiasmará, lo sé. Lee detenidamente: los asociados  financieros me reportaron que el tiempo estimado de recuperación del monto invertido será  antes de lo que se había preconcebido. Como si fuera poco, en el primer semestre los flujos  netos serán mayores que el desembolso inicial y la tasa de rendimiento promedio será  mucho más alta que lo que habíamos pronosticado. Todo ello gracias a que hemos dejado  la vida en esto. Adán, seremos la empresa de cosmetología más importante de América.  Acaso… ¿no te das cuenta? 

¿Recuerdas cuando sólo éramos un par de estudiantes de medicina que no sabían  nada del futuro y mucho menos de la industria cosmética? Ahora seremos los primeros en  entregar al cliente lo que le prometimos. Dime, ¿cuántas firmas han dotado realmente de eterna juventud a miles de personas?, ¿quiénes en verdad han condensado la belleza para proyectarla al rostro de la gente? Nosotros somos los únicos en aplicar tratamientos de  células madre humanas. Todo ello, fusionado con nuestra invención: la ingeniería  regenerativa que emplea nano-dispositivos aceleradores para la propagación de péptidos  y enzimas que coadyuven a la producción masiva de colágeno. Todo lo anterior nos hace  merecedores del título de genios. No exagero.  

Adán, ¿dónde estás? No querrás dilapidar a diestra y siniestra los frutos de este  éxito. Necesito que estés a mi lado porque es una victoria conjunta. No puedo, ni quiero  dejarte fuera. Me cuesta creer que no te sientas completo con lo que hemos conseguido.  Luego de nuestra graduación, hasta ahora, casi dos décadas después hemos trabajado hombro a hombro sin descanso. Noches de desvelo y amargas horas de frustración nos  han acompañado. No lo olvides. 

Ahora entiendo que jamás debí llevarte al laboratorio. Fue un error mostrarte la  variable que potencializó los estudios y logró el milagro. En una primera etapa estabas convencido, pero ahora, ¿qué te hizo cambiar de parecer? En mi interior siempre supe que  cojeabas de la parte emocional. Pero hermano…La compra de la red de hospitales fue una inversión que consentiste y ahora nos está dando los rendimientos necesarios: nos proveen  de la materia prima en su forma más pura y de forma casi inmediata.

¡Por Dios! Lo que  llamas restos humanos ya no lo son. Carecen de vida. Sólo son restos quirúrgicos  aprovechables para nuestra línea cosmética. Si nosotros no los usáramos, irían a parar a  un relleno sanitario. En resumen: ese material siempre se ha desechado Adán, la diferencia  es que nosotros fuimos lo suficientemente aventurados para tomarlo directo de las salas de maternidad y obtener el preciado tesoro: las células madre.  

¿No te parece que es como darles a esos no-nacidos un sentido a la vida que no  tuvieron?  

Tu magnífica idea de entregar ese material a las familias que lo soliciten es  descabellada. Apenas y estamos completando la producción requerida para la demanda y  tu deseas regalar la materia prima. ¡Es increíble! De antemano te aviso que eso no  sucederá. Incluso las leyes en materia de salud nos amparan porque eso no está  debidamente regulado.  

Entiendo que me llames mecenas del averno. Soportaré que me digas cualquier cosa, pero, Adán, vuelve a la empresa. Te lo suplico. Eres y siempre serás mi mejor amigo.  Tu compañía es importante para mí. Sabes dónde encontrarme.  

Saludos cordiales. 

Iván. 

Dr. Ivan Vitale.  

CEO Cosmética 3000 

Av. De las Fuentes 3454  (222) 22 40 37 90

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-Gilda García

Ix Chel

Quise empezar esta historia contándoles quién soy, sin embargo, he olvidado mi nombre, he olvidado cuánto tiempo llevo aquí sentada. A veces pienso que tejo sin parar, sin pensar en mí… 

Pienso en ellas, en todo lo que hemos callado, ocultado, durante tanto tiempo. Miro el hilo verde entrelazarse con el paraíso telar multicolor que sale de mi cintura, recuerdo los campos fértiles de todas mis infancias, miro el azul y vuelvo a ellas. 

Me pregunto si podré olvidarme de nuestro encuentro místico, del hilo umbilical que nos teje… Sé que he olvidado quién soy porque no existe una forma particular de existir, al menos no después de lo que ocurrió aquella noche de agosto, mientras caminábamos por el monte, entre las milpas erguidas y cantarinas, vigiladas sigilosamente por la deidad misteriosa que se nos reveló. 

Aquella madrugada fue más fría que otras, sentía tenso el cuerpo como si cargara un peso enorme antes de caminar entre las milpas; no obstante, mi fuerza encontraba su punto de apoyo en las palabras de mi padre: “no puedes trabajar en el campo, las mujeres son de casa.”. Entonces el frío se disipaba y miraba en aquellas milpas hilos multicolor, extendiéndose a lo largo y ancho de la tierra. 

Pensé en todas aquellas mujeres que también sembraban a escondidas, que abandonaban el calor de su hogar para reivindicar la cosecha que significaba su manutención, ¿cómo podríamos ignorar nuestro don?, ¿cómo podríamos fingir y callar? 

Escuchaba sus pasos a lo lejos, sabía que estaban ahí acompañándome y su secreto era de todas, era nuestro y nadie podría arrebatárnoslo. Siempre sabíamos dónde sembrar, de qué forma hacerlo y en qué tiempo. A veces, en las milpas, podía escucharlas aunque no hablaran, sentíamos la presencia de la otra como si fuéramos una y la fertilidad del campo nos entregaba su lienzo en blanco, nos permitía comenzar a tejer con el hilo umbilical color verde. 

Sacaba las nuevas semillas del lugar incorrecto, jamás crecerían en la hostilidad del campo rígido en que lo habían sembrado ellos, pues la calidez de la diosa que resguardaba el campo inundaba nuestro cuerpo, recorría nuestras entrañas y recargaba nuestro telar de fertilidad. Sentía cómo los hilos dorados y brillantes salían de mi vientre y danzaban hasta entrelazarse en la tierra, olía a tierra mojada, olía a renacimiento y vitalidad.

Aquella noche por fin pude ver sus rostros, sus ojos reflejaban la misma calidez y sentía que estabamos conectadas con el poder místico de la tierra, con el poder místico de la diosa lunar que nos precedió. 

—¡Ix Chel, eres y somos nosotras, heredamos tu existencia eterna!—cantamos al unísono mientras danzábamos alabándola. 

El hilo dorado que nos unía se concentró en la tierra y nos separamos de él poco después. No recordaba qué ocurrió cuando dejamos de danzar, sólo sabía que una caricia divina había invadido mis entrañas, sentía un gozo inexplicable que sólo compartía con aquellas mujeres que olvidé también, sólo sentía su presencia en mi memoria como si se repitiera, como si de nuevo estuviera entre las milpas. 

Miré mi tejido casi terminado, un rostro infantil de rasgos fuertes me recordó cada una de las infancias que había tenido, recordé los miles de años que había vivido aquí y en todas partes. Ya no era sólo yo, ya no era aquella joven que buscaba librarse de las imposiciones paternas, yo era muchas, era todas las mujeres que, desde las trincheras domésticas y campestres, buscaban liberarse del yugo ciego que no tomaba en cuenta sus dones. 

Nuestros dones eran nuestro secreto, un estigma que impregnaba nuestras almas de divinidad y de calor esplendoroso, dado por Ix Chel, que es una y todas las mujeres, en todo tiempo y espacio.

-Fernanda Callejo 

Tlapalli

Mini presentación

Las siguientes líneas corresponden a la que será una nueva sección de Las Sin Sostén, Comp[R]as, en la que les vamos a compartir negocios de morras emprendedoras que creemos deberían de conocer. 
Esta columna se publicará de manera quincenal y esperamos sea nuestro granito de arena para contribuir a la difusión del trabajo de mujeres y luchar contra la violencia económica, que, en nuestro país, afecta a 20% de las mujeres y pasa casi desapercibida.
Así que, si aún no tienen sus regalos de Navidad o no saben qué comprar para el intercambio del trabajo, las invitamos a leer nuestra primera recomendación.

Tlapalli

Para inaugurar este segmento, escogimos este maravilloso proyecto de teñido natural. Tlapalli nace del amor que su creadora, Liliana, tiene tanto por los textiles teñidos de manera artesanal, como por la historia detrás de cada uno de los ingredientes que se utilizan para ello. 

El teñido natural es una técnica milenaria, que utiliza materiales orgánicos, sobre todo provenientes de plantas (como flores, frutos o cortezas de árboles) y de algunos insectos, y que, a diferencia de producto creados o diseñados bajo las condiciones de oferta, demanda y explotación del capitalismo, utiliza materiales obtenidos durante temporadas de recolección, por ello hay colores determinados en cada época del año.

“Los colorantes naturales en México tuvieron un gran impacto en la cosmovisión prehispánica. Su valor no sólo fue cultural, sino también histórico y económico (…). Debido a la industrialización, muchos de estos colorantes fueron desplazados y sustituidos por las anilinas, provocando la pérdida de las técnicas y el conocimiento que se tiene entorno a ellos”.

Nos comparte Liliana

Después de charlar un rato con ella, aprendimos muchísimo sobre los orígenes de esta técnica, el proceso que se sigue para realizar cada una de las piezas, los colores, que ven transformados por diversas condiciones, como el pH del agua o el tiempo que se intervienen las piezas. 

Entre los productos, puedes encontrar son tote bags (bolsa con asas, como las de mandado), monederos y cosmetiqueras/lapiceras, que le dan un toque único a tu outfit, resaltando tu individualidad, pues, por más que elijas algún diseño de los que se muestran en su feed de Instagram, nunca verás una exactamente igual a la tuya.

Te invitamos a darte una vuelta por el Instagram @tlapa.lli, para que puedas ver las tlapallitas disponibles o la variedad de colores existentes; los pedidos se realizan mediante Mensaje Directo (DM) y hay envíos a toda la República Mexicana o puedes buscar las existencias en el punto de venta en La Colectiva Lili Luciano, en Av. México Fracc. La Florida, Guadalupe, Zacatecas.

Te invitamos a consumir local y apoyar las marcas de diseño mexicano, que, además, contribuyen a la preservación de técnicas con un pasado que no ha recibido el reconocimiento merecido.

En una realidad más allá de la nuestra

Quiero creer que la fe de mi ahora viene de todas las cosas que presencié en el pasado. He visto hadas y vampiros, he puesto mi energía en tulpas y he intencionado mis sentidos para que se cumplan mis deseos.

Hoy creo lo que creo porque estoy sola, porque en esta madrugada no encuentro sentido en mi soledad, ni en mi propia compañía. Ante esta oscuridad, más opaca que mi reflejo, recurro a dragones, diosas, criaturas y sorpresas, que no logran asustarme.

Alrededor de esta ofrenda, en este ritual prediluviano, me consagro a los últimos días y a las últimas noches de este año kármico.

Diciembre lo hemos destinado a la mitología, a las historias que creemos, que sabemos ciertas, a los sonidos que parecen no existir, a los sitios de nuestra imaginación, que se mantienen en un sonambulismo perpetuo.

Sola, ante este frío y desesperación, destino las últimas fases lunares a las historias que conforman el mundo, pidiendo que nuestra energía viaje en conjunto hacia la misma dirección, donde reconozca su posibilidad en los vacíos.

¿Verdad parcial o total?, el espacio en el que se desarrollan nuestras ideas y sacan a relucir nuestros anhelos, mismos que perduran en los demás, para explicar lo que no podemos cuando nos encontramos sin compañía.

-Vainilla*

Despiértenme

Hay algo ahí, aquí, encima. Algo pesado, gordo, que me asfixia contra los resortes de la cama; intento sacar mi rostro para obtener oxígeno y, cuando por fin lo logro, empiezo a ser consciente de mi entorno. 

Hay algo…oscuridad, ¿es de noche? No lo sé, hay un humo que inunda la habitación, debajo de mí una cama y mis ojos se hunden en la pared que parece ser de un tono azulado. Y está encima, ¿se mueve? Eso creo, creo que habla, susurra, como en una lengua que no es del todo mía, entiendo las palabras, pero no las comprendo. 

Mi cuerpo… hay algo encima de mi cuerpo, que me asfixia, que me habla, que me aplasta, que me… no sé qué me hace, se mueve, sí, se mueve, lo sé porque veo la sombra de su cabeza  ir en un vaivén de arriba a abajo, pero no sé… no siento… mi cintura, mi vientre, mis piernas están dormidas, ¿o no están?

No las siento, no siento qué sucede en mis piernas o entre ellas. Paralizada, inmovilizada, mi respiración agitada se confunde con sus susurros y yo quiero, quiero irme de aquí, necesito irme, necesito escapar. 

Es un sueño, ¿es un sueño? ¿Estoy soñando? Sí, sí, estoy soñando, ¡despierta! 

Despierta, vamos, despierta. ¡Abre los ojos, por favor, abre los ojos y mira! ¡Despierta, por favor, despierta! 

La cosa que está en mi cama, la cosa que me aplasta, no sé qué me hace, no sé por qué se mueve, por favor, alguien despiérteme, por favor, alguien… alguien. 

-Ma.Jo Soto

La humedad de la noche

5 tenebrosos hoteles del mundo que cumplirán todas tus fantasías de  Halloween - VIX

El viaje había sido largo y necesitaba un lugar donde dormir. No puse ninguna objeción al entrar a ese hostal de techos altos, tejas quebradas y plantas cenizas. No me perturbo aquella anciana que me dio las oxidadas llaves de la habitación, lo único que quería era descansar. Ya era muy tarde y no tenía ánimos de explorar el pueblo en busca de algo más confortable.

La puerta de la habitación no necesitaba llave, cedió a un pequeño empujón; al abrir, me llegó de golpe ese olor. La humedad era insoportable, las paredes se caían a pedazos, con un crujido parecido al grito de un niño. Esa maldita humedad corroía cada resquicio, cada trozo de adobe, cada loseta.

Me sentía muy cansada, la noche era fría y las aves nocturnas no dejaban de silbar con su fastidioso llamado. La pieza era amplia, muy alta, con los morillos picados por las termitas y musgo creciendo en las ranuras, se adivinaban las goteras que marcaban su paso por las paredes, llenándolas de moho. Esa maldita humedad que todo lo invadía.

A pesar de ese terrible olor, me dispuse a acostarme, ya en un estado somnoliento. Al mirar hacia el techo, lo vi sentado en uno de esos morillos, viéndome fijamente con sus ojos claros, imperturbable, vestido con los mismos pantalones color verde del día en que lo vi por primera vez.

– ¿Qué haces aquí? – La voz no logró salir de mi garganta.

– ¿Qué haces aquí? – Repetí.

Él, con su aspecto infantil, seguía sentado en la misma posición, con su mirada transparente clavada en mí.

El olor a humedad era intolerable, empezaba a faltarme el aire y sentí la sangre escurriendo por mi nariz. Él bajó de un salto, se asió de mi cuello y empezó a apretar, cada vez más fuerte, más, hasta que toda la habitación se llenó de un verduzco halo y ya no pude pronunciar su nombre.

-Laura Escobar Colmenares

Siete episodios inexplicables de origen incierto

blanca varela | Tumblr

1

La televisión no se enmudece, al cerrar los ojos sigo viendo las imágenes que reproduce la pantalla. Los canales no se cambian solos, soy yo quien los motiva. Ahora sólo persiste el sonido de la estática y la sucesión amarillo y negro de figuras derretidas, nadie tiene ojos en ese canal, sólo huecos en los que alternan colores inexistentes y bocas que se apresuran a llegar al piso.

2

Llevo dos horas esperando el último amanecer para capturarlo en mi memoria, pero ya tiene unos minutos de retraso. Tal vez olvidé que el verdadero día era ayer, tal vez el sol ya se ha despedido de nosotros; sea como sea es inquietante cómo el simio sin brazos me espía desde el otro lado de la calle.

3

La soltería es buena, más cuando aprendes a amarte a ti misma. Ella lo comprendió cuando se paró frente al espejo, deformó sus rasgos, añadió algunos de otras personas y descubrió que su reflejo no la representaba. Creó un nuevo ser para amar a su antojo; mitad ella, mitad todos los demás.

4

El virus existe. Después de tres horas de viaje, el camión hizo una escala en uno de los pueblos, ahí se subió el autor de su peor pesadilla, un hombre delgado, moreno y de semblante inseguro. Durante el trayecto hacia el siguiente pueblo, descubrió en él uno de los síntomas. Al llegar a la siguiente parada la paranoia se apoderó de ella, sin siquiera detenerse a pensar sacó sus tijeras y se las enterró en una oreja, no fue suficiente para matarlo, pero sí para que la trasladaran lejos de él.

5

Lo juro, lo vi cuando me servía agua, era una chingaderita nadando en el garrafón. Tenía traje de buzo y la piel violácea. Me saludó como si me conociera de toda la vida, después intentó nadar hacia mi vaso cuando ladeé la boquilla. Es casi seguro que sigue ahí, así que pediré un reembolso por “impurezas” mañana.

6

A cierta hora del día las puertas de mi ropero se abren solas, sin importar si estoy o no ahí. Nunca me ha causado extrañeza; sin embargo, hay días en los que no puedo cerrarlas, lo que me genera el suficiente estrés como para salir cansada de la habitación.

7

Sólo estábamos él y yo en el sueño, el orgasmo amenazó con despertarme hasta que lo contuve. Abrí los ojos y descubrí un bulto vació a un lado de mí, intenté tocarlo, mis labios pedían sentir su “realidad”. Se levantó y salió por la ventana, ni siquiera los bultos vacíos tienen responsabilidad afectiva.

-Vainilla